

El eccema atópico (o dermatitis atópica) es una inflamación de la capa superficial de la piel que causa picazón. Se desarrolla con mayor frecuencia en personas con antecedentes de fiebre del heno o asma, así como en familias que tienen personas afectadas por esta condición.
El principal síntoma es la presencia de enrojecimiento localizado generalmente en los brazos y detrás de las rodillas, aunque puede aparecer en cualquier parte del cuerpo. Esta condición es particularmente común en los bebés.
El diagnóstico lo realiza el médico a través de un simple examen de la piel, y aún más fácilmente si ya hay casos en la familia.

Las causas del eccema atópico son múltiples. En primer lugar, existe una predisposición genética, por lo que algunas personas tienen un mayor riesgo de desarrollar una dermatitis atópica en comparación con otras. El mecanismo responsable es una alteración en la estructura de la piel que la hace más permeable a los alérgenos y otras sustancias irritantes. Es por eso que el clima y los irritantes (como el jabón de baño, por ejemplo) también pueden favorecer la aparición de un eccema.

El tratamiento consiste en evitar el uso de jabones y productos irritantes para la piel. La aplicación de una crema antiinflamatoria (corticoide) ayuda a tratar las áreas afectadas por el eccema, mientras que más raramente se utiliza un tratamiento con luz ultravioleta (fototerapia).

Encontrará más información con consejos prácticos en la página Dermatitis (eccema) atópica del sitio web aha! del Centro Suizo para Alergias y en el artículo El eccema atópico, una infección a veces difícil de manejar del sitio web Planète santé.