

El acné es una enfermedad de la piel que afecta principalmente a adolescentes y adultos jóvenes. En la piel aparecen granos como puntos negros, puntos blancos, forúnculos, quistes y, a veces, abscesos, generalmente en la cara, el tórax, los hombros o la espalda. El acné afecta al 90% de los adolescentes, pero con distintos grados de gravedad.
El acné es la enfermedad de la piel que tiene las repercusiones psicológicas más importantes, porque modifica la imagen corporal de los individuos en momentos clave de sus vidas (adolescencia, mujer joven) y porque afecta al rostro. En la adolescencia, dura en promedio de 3 a 4 años y, en la mayoría de los casos, desaparece espontáneamente entre los 18 y los 20 años.

Por lo tanto, el acné es una enfermedad inflamatoria del folículo piloso. En la base de cada pelo hay una glándula sebácea que segrega sebo. En el acné, la glándula sebácea se obstruye por un sebo que se ha vuelto muy denso o que se segrega en cantidad excesiva, obstruyendo el folículo piloso de la piel.

El tratamiento es doble. Primer elemento, una buena limpieza de la piel. Segundo elemento, el uso de un tratamiento médico que más frecuentemente es un producto para aplicar en la piel. Si estos tratamientos locales son insuficientes, se prescribirán antibióticos o comprimidos de isotretinoína (en este caso es necesaria una supervisión médica).
El tipo de tratamiento depende de la gravedad del acné y del malestar de la persona. Un tratamiento precoz minimiza las cicatrices del acné.

Un acné mal tratado puede dejar cicatrices permanentes con, a veces, graves repercusiones estéticas.

Encontrarás más información leyendo el artículo Acné del sitio Planète santé.